martes, 25 de enero de 2011

A un lado y al otro

Una pequeña embarcación, repleta de hombres, niños y madres en busca de un mundo mejor, se abre paso entre el oleaje. Mientras, en el edén deseado, cientos de bañistas y turistas copan la arena, en una hercúlea batalla por situar la sombrilla en tribuna preferente.

Yo, espectador de ambas escenas desde lo alto de un hermoso acantilado, disfruto del mar como testigo mudo, juez y parte de las injusticias y equidades del orbe. Al fin y al cabo, el trecho de agua que separa ambas circunstancias no hace otra cosa que certificar físicamente la diferencia existente entre los que disfrutamos del paraíso, y los que, simplemente, luchan por sobrevivir.

Apenas hay diferencia. El azar de haber nacido unos kilómetros más al norte o al sur rige nuestras vidas desde el inicio, y el mar, une o separa estos mundos según la visión que cada uno posea. Subjetividad ética.

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