martes, 4 de enero de 2011

Definiciones (1)

Hoy quería escribir algo sobre la "soledad", así en general, como concepto y de manera aséptica. Evidentemente no quería utilizar la primera persona para ello, pues perdería todo el valor científico.

Para empezar, creía que el procedimiento indicado para ello sería mirar la definición en el Diccionario de la Real Academia. El DRAE, ese impenitente compañero de trabajo. Digo que creía que era el mejor procedimiento, porque viendo las acepciones que contiene la entrada “soledad”, debe de ser que los señores académicos no han sentido nunca nada parecido. Si no me créeis, leed:

1. f. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
2. f. Lugar desierto, o tierra no habitada.
3. f. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.
4. f. Tonada andaluza de carácter melancólico, en compás de tres por ocho.
5. f. Copla que se canta con esta música.
6. f. Danza que se baila con ella.


Obviemos las acepciones 4, 5 y 6 por razones obvias (válgame la redundancia).

La primera no me vale para nada. “Carencia de compañía”... ¿En qué carajo estaban pensando los jodidos académicos? Me había jurado que no quería utilizar la primera persona, pero se me hace imposible. Yo me he sentido solo aún estando acompañado. Diría incluso más, las veces que más solo me he sentido han sido en compañía de otros. Y es una soledad puta, silenciosa, que te va invadiendo poco a poco, justo en el momento en el que te das cuenta de que “pasan” de ti, de que pintas allí lo mismo que la pata de la mesa y mucho menos que esa mosca cojonera que anda por allí. Aunque la quieran matar, al menos le hacen más caso.

La segunda... Pues bueno, pues vale, pues me alegro.

Y en la tercera, “pesar” y “melancolía” son sustantivos de sacarina para describir esa situación. ¿Acaso no se llega a sentir “tristeza” o “angustia”? ¿Como poner el límite? ¿Dónde acaba el “pesar” y empieza la “tristeza”? ¿Por qué no hay ningún indicador para detectarlo?

Es complicado definir la “soledad” de una manera aséptica, porque es como como los culos, que cada persona tiene uno distinto. O como robar en El Corte Inglés, que todo el mundo lo ha hecho, pero nadie cuenta cómo.


Un poema encierra más sabiduría que cualquier diccionario.

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